Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): Incluyendo bronquitis crónica y enfisema, para mejorar la ventilación y manejar la disnea.
Insuficiencia respiratoria crónica: Para mejorar la capacidad pulmonar y la calidad de vida. La fisioterapia respiratoria es esencial para mejorar la autonomía de los pacientes, reducir las hospitalizaciones y promover una mejor calidad de vida en aquellos con afecciones respiratorias.
Asma: Ayuda a controlar los síntomas, mejorar la tolerancia al ejercicio y la técnica de inhalación.
Fibrosis Quística: Manejo de secreciones y prevención de infecciones respiratorias.
Bronquiectasias: Facilita la eliminación de esputo y previene exacerbaciones.
Neumonía y Bronquiolitis: Ayuda en la fase aguda a despejar las vías aéreas y mejorar la respiración.
Enfermedades neuromusculares: Como esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o distrofia muscular, donde la función respiratoria se ve comprometida.
Pre y post-operatorios de cirugía torácica o abdominal: Para prevenir complicaciones pulmonares como atelectasias o neumonías.