Estimulación de la microcirculación: Aumentan el flujo sanguíneo en la zona tratada, lo que favorece el aporte de nutrientes y oxígeno para la reparación tisular.
Inducción de la regeneración tisular: Promueven la producción de colágeno y la formación de nuevos vasos sanguíneos, lo que acelera los procesos de curación.
Las principales indicaciones para la terapia de ondas de choque incluyen:
Tendinopatías crónicas: Como la tendinopatía rotuliana ("rodilla de saltador"), tendinopatía de Aquiles, codo de tenista (epicondilitis lateral), codo de golfista (epicondilitis medial) y tendinopatía del manguito rotador del hombro con o sin calcificaciones.
Fascitis plantar: Inflamación de la fascia en la planta del pie. El tratamiento generalmente implica varias sesiones, con una duración de unos pocos minutos cada una.
Aunque puede causar una ligera molestia durante la aplicación, es bien tolerado por la mayoría de los pacientes. La terapia de ondas de choque se considera una alternativa eficaz a la cirugía en muchos casos y se utiliza cada vez más en el campo de la fisioterapia y la medicina deportiva.